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Movimiento Perpetuo (Poema, 1982) | José Roberto Cea

 
A  la presencia de Marisol S.D.
  En la común esperanza cultural liberadora.
Cuando te veo quieta
ni la luz detenida te soslaya
cuando sueltas acero con los ojos
ni lo inerme del cuerpo te detiene
Vertiginosa rapidez, velocidad en vuelo
celeridad fijándose
saltas, remolinas rapideces
                           y ya
                       como que nada
sueltas el cuerpo, te diluyes
                       como que sí
ese caudal que dejas te denuncia
vienes en espiral, lo pareces
                             pasas
aire que se convierte en la memoria
pones fluidez
             sigues danzando quieta
     en la memoria
     en la razón
                con todo el cuerpo
desde adentro, de ahí
   de donde tienes que ser bella
y más aún…

En la vida también se danza, hay otras expresiones
y no eres cauda que va quedando ahí en el recuerdo
si tú
     la que danzabas
                    danza
realízate mujer,
mujer, realízate
Siempre vital presencia en lo que hagas
    y no hagas
inconfundible en ti, desde ti misma
rodeada de misterio cotidiano
hálito del calor más permanente
   tibieza de ternura
con la mirada así
                 altanería fraternal
                 en esencia sencilla
única siendo tú, estando todas las presencias reunidas
      alrededor del fuego familiar
      del rescoldo más dulce, permanente, dialéctico…

En todo te realizas
si desde el fondo de ti misma sales
brotas auténtica, lucidez democrática
si como mar y sol, marinas
si como mar y sol, solidaria te buscas, devienes
        te pones
presencia inconfundible, equilibrada siempre
   siendo tú con los demás hermanos, en el pueblo…
Justa en la claridad y aún en el claroscuro… Armoniosa.

Cuando mires así
   con acero de muerte
mira siempre hacia el mal
a esa oscuridad que nos maligna
pon a bailar la luz como lo hacías antes
como te vas a realizar más a conciencia en todo.

Pese a los calendarios y relojes
        no envejezcas
sé manantial tiernísimo
      que haya risa
y no vas a gruñir pese a los años
Aprende, enseña
               como el mar y sol que eres…
Casi nada te pido
                 porque nada te doy
todo lo tienes tú.

16/12/82
José Roberto Cea